Algunos operadores de países como Tailandia e Indonesia venden su pescado y marisco a la UE a bajo precio a costa de no respetar la salud de los caladeros ni los derechos laborales.
El consumidor debe contar con todas las garantías necesarias para poder comprar pescado sostenible tanto desde el punto de vista ambiental como social, es decir que se respeten los derechos humanos y se combata la esclavitud y la explotación laboral en este ámbito. Con estas consideraciones, la oenegé WWF ha lanzado un código ético para que se favorezcan las buenas prácticas y que sean de aplicación con el respaldo de los gobiernos. La organización ha hecho un llamamiento en este sentido coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial contra la Esclavitud Infantil.
La oenegé insiste en la importancia que supone poder asegurar que todas las actividades relacionadas con la pesca respeten «una serie de principios para evitar que se vulneren los derechos humanos de quienes trabajan en estos sectores.
En el 2015, varias organizaciones no gubernamentales denunciaron casos de explotación y esclavitud de niños en flotas e industrias pesqueras en países del sudeste asiático, como Tailandia e Indonesia. Estos operadores venden su pescado y marisco a la UE a bajo precio a costa de no respetar la salud de los caladeros ni los derechos laborales de quienes ejercen esta actividad e incluso mediante vínculos con la corrupción y el crimen.
En este contexto, WWF ha lanzado la campaña Fish Forward, financiada por la UE, para concienciar a los consumidores europeos del impacto que sus decisiones en la compra de pescado y marisco tienen sobre los recursos marinos y las comunidades que dependen de ellos.
Fuente: La voz de Galicia
