¿Quién fue Iqbal Masih?

Luchador contra la esclavitud infantil

"Los niños deben tener lápices en sus manos, no herramientas.

Iqbal Masih

Iqbal Masih tenía cuatro años cuando su padre lo cedió a una fábrica de alfombras de Punjab a cambio de un préstamo para pagar la boda de Aslam, el hijo mayor

Era un hecho habitual: los hijos menores eran entregados a cambio de préstamos, para casar a los mayores

Para la madre de Iqbal, una campesina pobre, conseguir el dinero para la boda de Aslam era una obligación: reunir una suma apreciable para permitir que su hijo Aslam se pudiera construir una casa o adquirir tierras antes de casarse

En aquellas circunstancias, Iqbal y Patras, el otro hermano menor de Aslam,
debían mostrase solidarios con su hermano mayor

En estos casos, los patronos de las fábricas recuperaban el dinero prestado descontando una parte del salario mensual acordado con sus obreros esclavos, o con su familia en el caso de menores, lo que forzaba a los trabajadores a permanecer a su servicio hasta la restitución total de la deuda.

Pero a los patronos les alegraba ver a los trabajadores o a las familias de los menores pedir nuevas cantidades antes de que el miserable salario hubiera redimido la deuda anterior, ya que de esta forma la deuda no se amortizaba nunca. Al contrario, crecía, y el patrón se podía seguir beneficiando de aquel trabajo en condiciones de esclavitud.

Este engranaje duraría realmente más de cinco años. La deuda contraída sobre las espaldas del niño continuó aumentando, otros gastos continuaron absorbiendo el miserable salario del niño

Arshad descontaba la mitad de la paga de Iqbal por los préstamos, dejando solamente una pequeña cantidad que Iqbal entregaba a su madre.
La deuda llegó en 1992 a doce mil rupias.

Se levantaba todas las mañanas antes que las campanas del templo protestante cercano sonaran a las cuatro de la madrugada.

Iqbal se había convertido en un autómata hábil, sumiso a la norma de todos los aprendices de alfombras: una tira de papel llena de signos en “talim” y atada con una cuerda de hilos.

Las alfombras normales son fabricadas según una simple hoja con una decena de signos.

Iqbal se mataba construyendo este tipo de alfombras cada día, hasta el punto de conocer de memoria la colocación de los hilos y colores.

Después de varias semanas en el taller, su destreza no tenía nada que envidiar a la de sus compañeros.

Iqbal sabía -como sus compañeros- manejar con habilidad los hilos.

Los niños trabajaban con una cuchilla y un peine de acero. En el momento de castigar a un niño desobediente culpable por haber perdido algunos minutos por correr en la calle, Shaukat utilizaba estos utensilios para pegar al niño, levantándole la carne con el peine de metal.
Heridas por grietas jamás cicatrizadas, a fuerza de manejar hilos y utensilios cortantes, las dos manos del niño terminaron por parecerse en pocos meses a las de un viejo campesino.
Las posiciones en el trabajo le habían impedido crecer normalmente; la tos seca, provocada por la inhalación masiva del fino polvo de las fibras, sacudía su cuerpo huesudo.
Los siguientes años en el taller de Arshad le consumieron su cuerpo. Iqbal daba una imagen desoladora de un niño con un físico de viejo.

Al cabo de cinco años, Iqbal conoció a Ehsan Khan, un luchador contra el trabajo esclavo, creador del Bhatta Mazdoor Mahaz (Frente de los trabajadores de ladrillos). Las fábricas de ladrillos era otro de los focos de trabajo esclavo: doce horas al día, bajo un calor tórrido, familias enteras trabajaban elaborando ladrillos. Niños y niñas, desde los cuatro y cinco años, trabajaban desde la mañana hasta la noche ayudando a sus padres.
Iqbal aprendió de Ehsan Khan a no tener miedo de denunciar la situación de los niños tejedores de alfombras. Y a partir de 1993 se convirtió en un líder infantil que denunciaba las condiciones laborales, los horarios y el régimen de esclavitud en el que viven aún los niños trabajadores en algunos telares de alfombras.

Iqbal se empezó a hacer popular, y numerosas asociaciones humanitarias comenzaron a prestar oídos a una situación que contravenía los derechos infantiles y que el Gobierno de Pakistán había preferido ignorar hasta la fecha a pesar de los acuerdos internacionales suscritos. En 1992, Pakistán había firmado la Convención contra el trabajo infantil, poco después de que hubiera prohibido la esclavitud por deudas. Pero el trabajo infantil y los trabajos por deudas a pesar de todo se seguían practicando.

A causa de sus denuncias y de su activismo, Iqbal era un personaje cada vez más incómodo para aquellas personas que se beneficiaban del trabajo infantil. A pesar del riesgo que adquiría a causa de su combatividad y creciente notoriedad, a pesar de las amenazas de muerte que recibió, siempre rechazó la escolta policial, incluso se negó a trasladarse a la capital o a un lugar más seguro. Prefirió quedarse entre los suyos.

Iqbal quiso que con el dinero de los premios recibidos se comenzara a construir una escuela

Iqbal murió asesinado el día de Pascua de Resurrección, el 16 de Abril de 1995, tras haber ido a la iglesia con su familia. Se bautizó cristiano en un barrio donde manifestarse así era estar excluido. Las diferencias entre musulmanes y cristianos eran cada vez mayores por lo que festejar la Pascua se había convertido para los católicos en un acto de noviolencia activa.